Carlos Fuentes es un ensayista y narrado Mexicano nacido
en la Ciudad de Panamá el año 1928. Fue
uno de los escritores más importantes de todos los tiempos en la literatura de
su país. Hijo de un diplomático de carrera, tuvo una infancia cosmopolita y
estuvo inmerso en un ambiente de intensa actividad intelectual. Licenciado en
leyes por la Universidad Nacional Autónoma de México, doctorado en el Instituto
de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. Su vida estuvo marcada por
constantes viajes y estancias en el
extranjero, sin perder nunca la base y plataforma cultural mexicanas. En 1987
recibe el Premio Cervantes y en 1994 el Premio Príncipe de Asturias de las
letras. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en
agosto de 2001. Carlos Fuentes muere el 15 de mayo del 2012 en México D.F
a la edad de 83 años.
Entre sus obras se
encuentran Aura(1962), historia mágica, fantasmal y extraña en la mejor
tradición de la literatura fantástica dividida en cinco capítulos. Otra de sus
obras son Constancia y otras novelas para vírgenes (1990); El naranjo o los círculos
del tiempo(1993) y La
frontera de cristal (1995),
conjunto de historias centradas en la línea divisoria que separa a México de
Estados Unidos.
Carlos Fuentes pertenece a
la generación del 57 cuyas principales características literarias son el escape del regionalismo
para favorecer elementos de la literatura universal también asume las formas
surrealistas, el modo realista deja paso deja paso a un modo poético de
presentación de la irrealidad, el punto de vista o de hablada es poético,
creacionista o expresionista que exterioriza su actividad en las formas
irreales, fantásticas, imaginarias acontecimientos sorprendentes, milagrosos o
mágicos; seres de atributos sobrenaturales y
espacios o escenarios irreales.
Entre los años 1950 y
finales de los 60, México atraviesa una época de estabilidad y desarrollo,
caracterizado por las por las altas tazas de crecimiento económico, baja
inflación y altos salarios. América Latina se encuentra en una época de
revoluciones, cambios socio-económicos provocados por las diferencias sociales
y la Guerra Fría. Comienzan las dictaduras de gobiernos populistas y comunistas
como en Cuba luego de la revolución de 1959 al mando de Fidel Castro.
Felipe Montero, un joven
historiador inteligente y solitario que trabaja como profesor con un sueldo muy
bajo, encuentra en el periódico un anuncio que solicita un profesional de sus
cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo. La viuda y Aura viven en la
oscuridad porque toda la casa les recuerda General muerto. La novela transcurre
alrededor de Aura y su extraña relación con su anciana tía. Felipe se enamora
de Aura y quiere llevársela de allí porque piensa que Aura no puede hacer su
vida con Consuelo la viuda que la tiene atrapada. Consuelo parece controlarle a
Aura, siempre están juntas, Aura hace
exactamente lo mismo que su tía. Felipe, al adentrarse en las fotografías y
escritos del coronel y la viuda, Felipe pierde el sentido de la realidad y
encuentra una verdad que supera la fantasía y el amor. Él se da cuenta de que
el general es idéntico a sí mismo y que la viuda parece asemejarse a Aura. Una
noche cuando está acostado con Aura, ella se convierte en la viuda y él se
convierte en el general.
El tema central del fragmento es "El Retorno", ya que Aura es la
figura joven de la señora Consuelo, una anciana de más de cien años, y el
retorno de su fallecido esposo Llorente, reencarnada en la figura del
historiador Felipe Montero, el cual se enamora de Aura por su belleza como lo
hizo anteriormente el difunto Llorente.
La estructura del fragmento a analizar es un dialogo en
el capítulo cinco que corresponde al desenlace de la historia entre tres
personajes Aura, Felipe y Consuelo, a la
vez es una descripción en segunda persona singular y se entrecruza una actitud directa e indirecta.
El fragmento se divide en dos apartados, el primero va de la línea 1 a la 27,
cuyo subtema es "el encuentro"
entre Montero y Aura en la habitación de la señora Consuelo. El segundo
apartado va de la línea 28 a la 52, el subtema de este es el entrecruzamiento
entre la realidad y la fantasía.
Analizando el primer apartado del fragmento escogido, para
empezar entre las líneas 3 y 4 con la frase
"Entraras a la recamara. Las luces de las veladoras se habrán
extinguido", narrada en segunda
persona y con una yuxtaposición que da una idea para poder interpretar lo que
el autor quiere demostrar. En esta frase se puede interpretar que cuando Felipe
entra a la recamara de la señora Consuelo buscando a Aura, las luces se
extinguen de forma mágica como una forma de tratar de ocultar el secreto. En
las siguientes siete líneas (4 a la 10) la consciencia de Felipe Montero narra
lo que el va pensando en el camino de la puerta de la recámara hasta su
encuentro con Aura en la cama de la señora Consuelo.
Luego entre las líneas 11a la 27 hay un entrecruzamiento
de estilos y comienza un dialogo entre Montero y Aura, quien le dice que no
quiere ser tocada y solo quiere que él se acueste a su lado por alguna
"misteriosa" razón como lo dicen las L11, 12 y 13. En esta última
línea hay un sentimiento de miedo por parte de Felipe al decir su
conciencia, "no podrás evitar un
temblor..." relacionadas con las L14
ya que tiene temor a que la señora Consuelo regrese ya que la primea vez
que tuvieron relaciones apareció la tía. En la siguientes líneas (15 a 18)
"Aura" lo intenta de tranquilizar diciéndole que su tía no va a
regresar, por lo que Felipe le pregunta ¿Nunca? en una forma dudosa y esta le
responde "Estoy agotada. Ella está
agotada. Nunca he podido mantenerla a mi lado más de tres días." Esto
se relaciona con la supuesta salida de la señora Consuelo la cual nunca
fue, ya que en verdad quien había salido
era Aura (Felipe a lo largo del relato nunca le ve el rostro a Aura), y como
dice la frase (Consuelo) que nunca podía mantenerla más de tres días a su lado,
lo que le da una pista a Felipe del secreto que guarda la tía.
En las L20, 21 y 22 hay nuevamente un entrecruzamiento entre estilos.
Además se puede interpretar que Aura no quiere ser tocada por Felipe. En la
línea 24 Aura le pregunta si la sigue y la seguirá amando a pesar del aspecto de
su cuerpo. (relacionar más adelante) En la línea 27 Aura le responde a Felipe
que solo quiere que le bese el rostro esto debido a que podría ser la única
parte de su cuerpo que puede mantenerse joven con la poca energía que le queda
la cual absorbe de los actos sexuales con los hombres (Montero). Lo dicho
anteriormente se relaciona a que el nombre Aura significa ave rapaz diurna que
se alimenta de animales muertos, esto también concuerda a que Consuelo es la
que absorbe la energía queriendo alcanzar una estabilidad, "la juventud
eterna" y esto lo puede hacer mediante Aura que caza a Felipe sexualmente
para que ella pueda realizar los hechizos y mantener a Aura como una persona
por más de tres días.
Comenzando con el segundo apartado, nuevamente narrado en
segunda persona por la conciencia de Felipe de los hechos que ocurren dentro de
la recámara de Consuelo. Entre las L28 y 31 son las acciones que realizará
Montero hacia Aura cuando están ambos en la cama acostados. En la línea 32 hace
una descripción más cercana a la de una anciana, "pequeña, perdida en tus
brazos, si fuerzas...", de esta misma línea hasta la 34 Felipe no hará
distinción alguna del cuerpo y actitud de Aura (Consuelo) al tocarle la piel y
tocarle sus senos flácidos. Estas líneas tienen relación con lo dicho por Aura
en la línea 24 "Sí, me amas. Me
amarás siempre, dijiste ayer..." lo cual le había prometido y afirmado
a Aura la primera vez que tuvieron relaciones. En la línea 35, 36, 37, 38 y 39
entra un rayo de luz, luz que significa la revelación de la verdad ayudada por
el resquicio de los ratones causando la sorpresa de este al darse cuenta de que
esa luz da sobre la cabellera plateada de Aura. De esta última línea hasta la
43 es una descripción física del cuerpo desnudo de la señora Consuelo con el
uso de figuras literarias como la metáfora "compuesto
por capas de cebolla" haciendo referencia a la piel de la anciana ya
que como la piel de la cebollas va perdiendo sus capas al paso del tiempo lo
mismo sucede en la piel del ser humana que necesitan humedecer con crema para
que esto no suceda, la crema o la cura para este problema de Consuelo es la
absorción de la energía dada por Felipe. La segunda figura literaria es una
comparación al decir que su piel esta "arrugada
como una ciruela cocida" ya que las ciruelas se deshidratan al paso
del tiempo. También se refiere a los labios sin carne con encías sin dientes
que se abren hacia el bajo la luz de la luna que revela el cuerpo desnudo de la
señora.
Des de esta misma línea hasta la línea 45 sigue con la descripción de la
señora Consuelo ( descripción del cuerpo de la anciana) y además la conciencia
de Montero que narra en segunda persona y dice “porque tú lo tocas, tú lo amas, tú has regresado también...”,
haciendo referencia a que Montero prometió el amor eterno independiente del
aspecto físico al igual lo hizo alguna vez Llorente cuando se casó con Consuelo. Esto tiene relación con el tema central que es el retorno,
ya que Llorente vuelve con Consuelo reencarnando en el cuerpo del profesor
Felipe Montero, el mismo que estaba a cargo de terminar justamente las
memorias pero lo que siguiera para adelante con Aura y Montero sería la
continuación de las memorias de Llorente, las cuales no tendrían final ya que cuando
Montero muera otro joven será atrapado por la belleza de Aura que es
transmitida por Consuelo y las memorias seguirán alargándose en el tiempo.
En las líneas 46-50 sigue la narración de la conciencia de Montero, la
cual dice que el aire se llevara las memorias de la juventud y de la memoria
eterna, esto hace referencia con que Consuelo necesita recuperar energía como
lo dice en las líneas 51y 52 “Volverá,
Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré regresar…”
y estas energía las recuperará absorbiéndolas de Montero cuando tenga
relaciones con él.
En conclusión, el tema central "El Retorno" el cual alude a
que Felipe Montero viene a terminar supuestamente las memorias de Llorente,
pero en verdad él será el que continuará las memorias ya que Consuelo lo
atrapará junto con Aura, y retornará la pareja de Consuelo y Llorente en los
cuerpos de Felipe y Aura. Si este llega a morir otro será el elegido para
continuar las memorias y se podría decir que los tres documentos cada uno con
cintas de distintos colores que fueron leídos por Felipe fueron escritos no por
Llorente, sino otras tres personas que cayeron bajo la brujería de Consuelo. Esta
historia está relacionada con la generación del 57 ya que en esta se presentan
distintos aspectos narrativos como el surrealismo, creacionismo, la realidad mezclada con lo fantástico
creando una irrealidad.
Anexo del
fragmento:
—Aura...
Repetirás: —Aura. . . Entraras a la recamara. Las luces
de las veladoras se habrán extinguido.
Recordaras que la vieja ha estado ausente todo el día y
que la cera se habrá
consumido, sin la atención de esa mujer devota. Avanzaras
en la oscuridad, hacia
la cama. Repetirás:
—Aura. . .
Y escucharas el leve crujido de la tafeta sobre los
edredones, la segunda
respiración que acompaña la tuya: alargaras la mano para
tocar la bata verde de
Aura; escucharas la voz de Aura:
—No... no me toques. . . Acuéstate a mi lado. . .
Tocaras el filo de la cama, levantaras las piernas y
permanecerás inmóvil,
recostado. No podrás evitar un temblor:
—Ella puede regresar en cualquier momento. . .
—Ella ya no regresara.
—¿Nunca?
—Estoy agotada. Ella ya se agoto. Nunca he podido
mantenerla a mi lado mas de
tres días.
—Aura. . '.
Querrás acercar tu mano a los senos de Aura. Ella te dará
la espalda: lo sabrás
por la nueva distancia de su voz. —No... No me toques. .
.
—Aura. . . te amo
—Si, me amas. Me amaras siempre, dijiste ayer. ..
—Te amare siempre. No puedo vivir sin tus besos, sin tu
cuerpo.
—Bésame el rostro; solo el rostro.
Acercaras tus labios a la cabeza reclinada junto a la
tuya, acariciaras otra vez el
pelo largo de Aura: tomaras violentamente a la mujer
endeble por los hombros, sin
escuchar su queja aguda; le arrancaras la bata de tafeta,
la abrazaras, la sentirás
desnuda, pequeña y perdida en tu abrazo, sin fuerzas, no
harás caso de su
resistencia gemida, de su llanto impotente, besaras la
piel del rostro sin pensar,
sin distinguir: tocaras esos senos flácidos cuando la luz
penetre suavemente y te
sorprenda, te obligue a apartar la cara, buscar la
rendija del muro por donde
comienza a entrar la luz de luna, ese resquicio abierto
por los ratones, ese ojo de
la pared que deja filtrar la luz plateada que cae sobre
el pelo blanco de Aura,
sobre el rostro desgajado, compuesto de capas de cebolla,
pálido, seco y
arrugado como una ciruela cocida: apartaras tus labios de
los labios sin carne que
has estado besando, de las encías sin dientes que se
abren ante ti: veras bajo la
luz de la luna el cuerpo desnudo de la vieja, de la
señora Consuelo, flojo, rasgado,
pequeño y antiguo, temblando ligeramente porque tu lo
tocas, tu lo amas, tu has
regresado también... Hundirás tu cabeza, tus ojos
abiertos, en el pelo plateado de Consuelo, la mujer
que volverá a abrazarte cuando la luna pase, tea tapada
por las nubes, los oculte
a ambos, se lleve en el aire, por algún tiempo, la
memoria de la juventud, la
memoria encarnada.
—Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere
fuerzas y la haré
regresar.
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