lunes, 9 de junio de 2014

análisis final AURA

Carlos Fuentes es un ensayista y narrado Mexicano nacido en la Ciudad de Panamá el año 1928. Fue uno de los escritores más importantes de todos los tiempos en la literatura de su país. Hijo de un diplomático de carrera, tuvo una infancia cosmopolita y estuvo inmerso en un ambiente de intensa actividad intelectual. Licenciado en leyes por la Universidad Nacional Autónoma de México, doctorado en el Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. Su vida estuvo marcada por constantes viajes y estancias en el extranjero, sin perder nunca la base y plataforma cultural mexicanas. En 1987 recibe el Premio Cervantes y en 1994 el Premio Príncipe de Asturias de las letras. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en agosto de 2001. Carlos Fuentes muere el 15 de mayo del 2012 en México D.F a la edad de 83 años.
Entre sus obras se encuentran Aura(1962), historia mágica, fantasmal y extraña en la mejor tradición de la literatura fantástica dividida en cinco capítulos. Otra de sus obras son Constancia y otras novelas para vírgenes (1990); El naranjo o los círculos del tiempo(1993) y La frontera de cristal (1995), conjunto de historias centradas en la línea divisoria que separa a México de Estados Unidos.
Carlos Fuentes pertenece a la generación del 57 cuyas principales características literarias son el escape del regionalismo para favorecer elementos de la literatura universal también asume las formas surrealistas, el modo realista deja paso deja paso a un modo poético de presentación de la irrealidad, el punto de vista o de hablada es poético, creacionista o expresionista que exterioriza su actividad en las formas irreales, fantásticas, imaginarias acontecimientos sorprendentes, milagrosos o mágicos; seres de atributos sobrenaturales y  espacios o escenarios irreales.
Entre los años 1950 y finales de los 60, México atraviesa una época de estabilidad y desarrollo, caracterizado por las por las altas tazas de crecimiento económico, baja inflación y altos salarios. América Latina se encuentra en una época de revoluciones, cambios socio-económicos provocados por las diferencias sociales y la Guerra Fría. Comienzan las dictaduras de gobiernos populistas y comunistas como en Cuba luego de la revolución de 1959 al mando de Fidel Castro.   
Felipe Montero, un joven historiador inteligente y solitario que trabaja como profesor con un sueldo muy bajo, encuentra en el periódico un anuncio que solicita un profesional de sus cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo. La viuda y Aura viven en la oscuridad porque toda la casa les recuerda General muerto. La novela transcurre alrededor de Aura y su extraña relación con su anciana tía. Felipe se enamora de Aura y quiere llevársela de allí porque piensa que Aura no puede hacer su vida con Consuelo la viuda que la tiene atrapada. Consuelo parece controlarle a Aura,  siempre están juntas, Aura hace exactamente lo mismo que su tía. Felipe, al adentrarse en las fotografías y escritos del coronel y la viuda, Felipe pierde el sentido de la realidad y encuentra una verdad que supera la fantasía y el amor. Él se da cuenta de que el general es idéntico a sí mismo y que la viuda parece asemejarse a Aura. Una noche cuando está acostado con Aura, ella se convierte en la viuda y él se convierte en el general.
El tema central del fragmento es "El Retorno", ya que Aura es la figura joven de la señora Consuelo, una anciana de más de cien años, y el retorno de su fallecido esposo Llorente, reencarnada en la figura del historiador Felipe Montero, el cual se enamora de Aura por su belleza como lo hizo anteriormente el difunto Llorente.
La estructura del fragmento a analizar es un dialogo en el capítulo cinco que corresponde al desenlace de la historia entre tres personajes  Aura, Felipe y Consuelo, a la vez es una descripción en segunda persona singular y  se entrecruza una actitud directa e indirecta. El fragmento se divide en dos apartados, el primero va de la línea 1 a la 27, cuyo subtema es "el encuentro" entre Montero y Aura en la habitación de la señora Consuelo. El segundo apartado va de la línea 28 a la 52, el subtema de este es el entrecruzamiento entre la realidad y la fantasía.
Analizando el primer apartado del fragmento escogido, para empezar entre las líneas 3 y 4 con la frase "Entraras a la recamara. Las luces de las veladoras se habrán extinguido",  narrada en segunda persona y con una yuxtaposición que da una idea para poder interpretar lo que el autor quiere demostrar. En esta frase se puede interpretar que cuando Felipe entra a la recamara de la señora Consuelo buscando a Aura, las luces se extinguen de forma mágica como una forma de tratar de ocultar el secreto. En las siguientes siete líneas (4 a la 10) la consciencia de Felipe Montero narra lo que el va pensando en el camino de la puerta de la recámara hasta su encuentro con Aura en la cama de la señora Consuelo.
Luego entre las líneas 11a la 27 hay un entrecruzamiento de estilos y comienza un dialogo entre Montero y Aura, quien le dice que no quiere ser tocada y solo quiere que él se acueste a su lado por alguna "misteriosa" razón como lo dicen las L11, 12 y 13. En esta última línea hay un sentimiento de miedo por parte de Felipe al decir su conciencia,  "no podrás evitar un temblor..." relacionadas con las L14  ya que tiene temor a que la señora Consuelo regrese ya que la primea vez que tuvieron relaciones apareció la tía. En la siguientes líneas (15 a 18) "Aura" lo intenta de tranquilizar diciéndole que su tía no va a regresar, por lo que Felipe le pregunta ¿Nunca? en una forma dudosa y esta le responde "Estoy agotada. Ella está agotada. Nunca he podido mantenerla a mi lado más de tres días." Esto se relaciona con la supuesta salida de la señora Consuelo la cual nunca fue,  ya que en verdad quien había salido era Aura (Felipe a lo largo del relato nunca le ve el rostro a Aura), y como dice la frase (Consuelo) que nunca podía mantenerla más de tres días a su lado, lo que le da una pista a Felipe del secreto que guarda la tía.      
En las L20, 21 y 22  hay nuevamente un entrecruzamiento entre estilos. Además se puede interpretar que Aura no quiere ser tocada por Felipe. En la línea 24 Aura le pregunta si la sigue y la seguirá amando a pesar del aspecto de su cuerpo. (relacionar más adelante) En la línea 27 Aura le responde a Felipe que solo quiere que le bese el rostro esto debido a que podría ser la única parte de su cuerpo que puede mantenerse joven con la poca energía que le queda la cual absorbe de los actos sexuales con los hombres (Montero). Lo dicho anteriormente se relaciona a que el nombre Aura significa ave rapaz diurna que se alimenta de animales muertos, esto también concuerda a que Consuelo es la que absorbe la energía queriendo alcanzar una estabilidad, "la juventud eterna" y esto lo puede hacer mediante Aura que caza a Felipe sexualmente para que ella pueda realizar los hechizos y mantener a Aura como una persona por más de tres días.
Comenzando con el segundo apartado, nuevamente narrado en segunda persona por la conciencia de Felipe de los hechos que ocurren dentro de la recámara de Consuelo. Entre las L28 y 31 son las acciones que realizará Montero hacia Aura cuando están ambos en la cama acostados. En la línea 32 hace una descripción más cercana a la de una anciana, "pequeña, perdida en tus brazos, si fuerzas...", de esta misma línea hasta la 34 Felipe no hará distinción alguna del cuerpo y actitud de Aura (Consuelo) al tocarle la piel y tocarle sus senos flácidos. Estas líneas tienen relación con lo dicho por Aura en la línea 24 "Sí, me amas. Me amarás siempre, dijiste ayer..." lo cual le había prometido y afirmado a Aura la primera vez que tuvieron relaciones. En la línea 35, 36, 37, 38 y 39 entra un rayo de luz, luz que significa la revelación de la verdad ayudada por el resquicio de los ratones causando la sorpresa de este al darse cuenta de que esa luz da sobre la cabellera plateada de Aura. De esta última línea hasta la 43 es una descripción física del cuerpo desnudo de la señora Consuelo con el uso de figuras literarias como la metáfora "compuesto por capas de cebolla" haciendo referencia a la piel de la anciana ya que como la piel de la cebollas va perdiendo sus capas al paso del tiempo lo mismo sucede en la piel del ser humana que necesitan humedecer con crema para que esto no suceda, la crema o la cura para este problema de Consuelo es la absorción de la energía dada por Felipe. La segunda figura literaria es una comparación al decir que su piel esta "arrugada como una ciruela cocida" ya que las ciruelas se deshidratan al paso del tiempo. También se refiere a los labios sin carne con encías sin dientes que se abren hacia el bajo la luz de la luna que revela el cuerpo desnudo de la señora.
Des de esta misma línea hasta la línea 45 sigue con la descripción de la señora Consuelo ( descripción del cuerpo de la anciana) y además la conciencia de Montero que narra en segunda persona y dice “porque tú lo tocas, tú lo amas, tú has regresado también...”, haciendo referencia a que Montero prometió el amor eterno independiente del aspecto físico al igual lo hizo alguna vez Llorente cuando se casó con Consuelo. Esto tiene relación con el tema central que es el retorno, ya que Llorente vuelve con Consuelo reencarnando en el cuerpo del profesor Felipe Montero, el mismo que estaba a cargo de terminar justamente las memorias pero lo que siguiera para adelante con Aura y Montero sería la continuación de las memorias de Llorente, las cuales no tendrían final ya que cuando Montero muera otro joven será atrapado por la belleza de Aura que es transmitida por Consuelo y las memorias seguirán alargándose en el tiempo.

En las líneas 46-50 sigue la narración de la conciencia de Montero, la cual dice que el aire se llevara las memorias de la juventud y de la memoria eterna, esto hace referencia con que Consuelo necesita recuperar energía como lo dice en las líneas 51y 52 “Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré regresar…” y estas energía las recuperará absorbiéndolas de Montero cuando tenga relaciones con él.

En conclusión, el tema central "El Retorno" el cual alude a que Felipe Montero viene a terminar supuestamente las memorias de Llorente, pero en verdad él será el que continuará las memorias ya que Consuelo lo atrapará junto con Aura, y retornará la pareja de Consuelo y Llorente en los cuerpos de Felipe y Aura. Si este llega a morir otro será el elegido para continuar las memorias y se podría decir que los tres documentos cada uno con cintas de distintos colores que fueron leídos por Felipe fueron escritos no por Llorente, sino otras tres personas que cayeron bajo la brujería de Consuelo. Esta historia está relacionada con la generación del 57 ya que en esta se presentan distintos aspectos narrativos como el surrealismo, creacionismo,  la realidad mezclada con lo fantástico creando una irrealidad.



 Anexo del fragmento:
—Aura...
Repetirás: —Aura. . . Entraras a la recamara. Las luces de las veladoras se habrán extinguido.
Recordaras que la vieja ha estado ausente todo el día y que la cera se habrá
consumido, sin la atención de esa mujer devota. Avanzaras en la oscuridad, hacia
la cama. Repetirás:
—Aura. . .
Y escucharas el leve crujido de la tafeta sobre los edredones, la segunda
respiración que acompaña la tuya: alargaras la mano para tocar la bata verde de
Aura; escucharas la voz de Aura:
—No... no me toques. . . Acuéstate a mi lado. . .
Tocaras el filo de la cama, levantaras las piernas y permanecerás inmóvil,
recostado. No podrás evitar un temblor:
—Ella puede regresar en cualquier momento. . .
—Ella ya no regresara.
—¿Nunca?
—Estoy agotada. Ella ya se agoto. Nunca he podido mantenerla a mi lado mas de
tres días.
—Aura. . '.
Querrás acercar tu mano a los senos de Aura. Ella te dará la espalda: lo sabrás
por la nueva distancia de su voz. —No... No me toques. . .
—Aura. . . te amo
—Si, me amas. Me amaras siempre, dijiste ayer. ..
—Te amare siempre. No puedo vivir sin tus besos, sin tu cuerpo.
—Bésame el rostro; solo el rostro.
Acercaras tus labios a la cabeza reclinada junto a la tuya, acariciaras otra vez el
pelo largo de Aura: tomaras violentamente a la mujer endeble por los hombros, sin
escuchar su queja aguda; le arrancaras la bata de tafeta, la abrazaras, la sentirás
desnuda, pequeña y perdida en tu abrazo, sin fuerzas, no harás caso de su
resistencia gemida, de su llanto impotente, besaras la piel del rostro sin pensar,
sin distinguir: tocaras esos senos flácidos cuando la luz penetre suavemente y te
sorprenda, te obligue a apartar la cara, buscar la rendija del muro por donde
comienza a entrar la luz de luna, ese resquicio abierto por los ratones, ese ojo de
la pared que deja filtrar la luz plateada que cae sobre el pelo blanco de Aura,
sobre el rostro desgajado, compuesto de capas de cebolla, pálido, seco y
arrugado como una ciruela cocida: apartaras tus labios de los labios sin carne que
has estado besando, de las encías sin dientes que se abren ante ti: veras bajo la
luz de la luna el cuerpo desnudo de la vieja, de la señora Consuelo, flojo, rasgado,
pequeño y antiguo, temblando ligeramente porque tu lo tocas, tu lo amas, tu has
regresado también... Hundirás tu cabeza, tus ojos abiertos, en el pelo plateado de Consuelo, la mujer
que volverá a abrazarte cuando la luna pase, tea tapada por las nubes, los oculte
a ambos, se lleve en el aire, por algún tiempo, la memoria de la juventud, la
memoria encarnada.
—Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré

regresar.